Partíamos la mañana del Viernes con lluvia desde Santiago y hasta pasado Rancagua, razón por la cual nos abandonaba tempranamente Ernestito quien no llevaba techo para protegerse. Antes del peaje de Angostura ya daba media vuelta.

 

 

 

 

 

 

La mañana estuvo llena de pruebas de regularidad uruguaya, y llegábamos a almorzar en las cercanías de Talca con un día nublado pero no amenazante.

 

 

 

 

 

 

 

Aquí podemos ver a algunos de los automóviles participantes, ya preparándose para la partida post almuerzo con un control de paso exacto.

 

 

 

 

 

 

Marcial había bajado la capota, pero se arrepentiría luego.

 

 

 

 

 

 

 

Víctor se integraba tardíamente a la prueba, no habiendo podido encontrar la partida antes. Gerardo y Jaime se preparaban para la segunda etapa del día.

Aquí podemos ver a Marcial cruzando la bandera del paso exacto.

 

 

 

 

 

 

 

A Chillán llegábamos con sol, y nos disponíamos a esperar el anochecer para correr la tercera etapa del día, una regularidad nocturna hasta Concepción.

 

 

 

 

 

 

 

Un tiempo de relajo no le hizo mal a nadie. De hecho, los más golosos hasta aprovecharon de tomar once.

 

 

 

 

 

 

 

El Kiko y su yerno y Felipe y José Joaquín se preparaban para la partida, estrictamente cada un minuto.

 

 

 

 

 

 

 

Los sureños Mario y Mathias y Marcelo e hijos hacían lo propio.

Tras la prueba de regularidad nocturna, los González nuevamente bajaban la capota para disfrutar del aire marino camino a Concepción.

En la cena de esa noche se le entregó un reconocimiento al socio de la Sede Concepción del CAACH Gigio Isola, en agradecimiento a la ayuda prestada para la prueba nocturna.

A la mañana siguiente partimos desde el diario El Sur por la ruta de la madera. Los tiempos eran bastante exigidos, y este día sólo tendríamos pruebas de control de paso exacto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los participantes hacían gala de preparación estética y no solo deportiva...

 

 

 

 

 

 

 

 

Jaime y Ricardo se preparaban para el paso exacto, mientras Freddy y Felipe andaban más que perdidos tratando de readecuar sus cronómetros al de la prueba.

 

 

 

 

 

 

 

En las cercanías de Traiguén un tímido sol nos entibiaba esperando un nuevo control.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La llegada a Capitán Pastene fue con bombos y platillos, podemos ver a nuestro presidente compartiendo escenario con el alcalde de Lumaco. Fuimos recibidos con manifestaciones artísticas y de la cultura italiana asentada en el lugar.

 

 

 

 

 

 

 

El almuerzo se transformó en un festín con los amigos locales, uno de los más contentos era Víctor, único representante "italiano" de nuestro grupo. ¡Si hasta cantamos!

En las pruebas de la tarde perderíamos por un rato a Javier, con una pana menor en el Porsche Réplica. Las últimas pruebas del día fueron prácticamente hechas de noche, nuevamente con frío y un poco de barro incluso en el fundo de los abuelos de Felipe A.

 

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