A la mañana siguiente nos dirijimos a Valparaíso para compartir con la comunidad en la Plaza Sotomayor. Como se dijo, la vestimente debía ser de época, cosa que no todos cumplieron...


Manfred cuidaba a la Vero con su metralleta de mentirita.


Los Ford A no le envidiaban nada al Buick del fondo. Si hasta mascota presentaban.


Amigos de Rancagua y de El Monte nos acompañaban.


Otros se tomaban muy en serio el tema de la vestimenta de época. Nicanor entre ellos.


Las familias Aravena y Allué se comprometían también con la causa. La nieta de Jaime T. se robaba las miradas, sentada atrás del Ford A.


Jesús llegaba ahora con sus mujeres. El Kiko, por otra parte, le hacía honor al Volkswagen.


Los dos Antonios se cuadraban también, y nuestras mujeres se habían preparado con anticipación, claro está.


El gringo intentaba sacar una foto pero le flaqueaban las "cañuelas". Los Aravena participaban en masa.


Jaime hoy podía usar su auto antiguo. Así partimos desde Valparaíso a Casablanca.


Manfred aceleraba raudo cuesta arriba. Y el sol volvía a aparecer.


Llegando a "Puro Caballo", en Lagunillas, nos encontramos con varios socios de Santiago que venían a acompañarnos por el día. Destacaban, como siempre, los autos de Hernán y Jorge.

El lugar elegido permitió estacionar los autos en un entorno privilegiado.


Antes de almorzar se realizó una presentación de caballos chilenos, la que incluía movimiento a la rienda, rodeo y cueca con caballo.


Posteriormente Willem bailó una cueca con muy buen ritmo y nos fuimos a almorzar. Tras el almuerzo vino la premiación, la cual comenzó con el gran premio Mosso que quedó en manos de Jesús Diez.
El premio a la mejor vestimenta de época se lo llevaron las familias de Nicanor y David Aravena (ver fotos más arriba).


El tercer lugar de la competencia quedó en manos de Miguel Olivares y Sra., provenientes de Rancagua. El segundo lugar fue para Miguel Aravena y familia.

Ganadores del Rally 41° Aniversario del Club de Automóviles Antiguos de Chile resultaron Mario Fröhlich y Verónica Fuentes, socios de la Sede Osorno.

Ya de regreso a Santiago, nos dimos cuenta que este había sido un fin de semana largo... y las colas en los peajes eran interminables. En fin. Fue un gran evento igual.