La grata sorpresa en Villa La Angostura consistía en una invitación realizada por el propio Intendente de la zona, quien nos esperaba con un espectacular almuerzo -también de 4 platos- para fomentar el turismo en la región y la hermandad entre los países. Un bellísimo gesto a imitar.


El cocinero no quiso faltar en las fotos, asegurando la calidad de sus platos antes de probarlos... también hizo migas con algunas de los miembros de nuestra organización...

Mientras tanto, los periodistas se encargaban de hacer notas, aparte de comer. ¿Estaba cómodo el asiento, Pedro???

Insisto: Hambre no pasamos. De hecho, nos fuimos con la guatita más que llena de regreso a Chile.


Tras despedirnos de nuestros amigos argentinos, emprendimos marcha de vuelta a Chile. No sin panas, eso sí...


Tras cruzar la frontera tratamos de reunificar el grupo, lo cual fue bastante difícil, a pesar de que se reintegraban algunos de los que no habían podido llegar a Argentina.


Esa noche, tras un pequeño city-tour, nos esperaba en Osorno una espléndida cena de pescados y mariscos, los cuales nos venían de perilla tras comer tanta carne allende los Andes.






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