Minera Escondida (uno de los principales auspiciadores) nos acogía esa noche en Antofagasta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miguel y Erica se veían contentos, a pesar del cansancio natural de conducir 300 a 500 kilómetros diarios.

 

 

 

 

 

 

 

El cuarto día de competencia partía desde la plaza de Antofagasta, donde una gran multitud nos despedía.

 

 

 

 

 

 

 

Elena y sus compañeras eran adelantadas por Marcial, ambos en vehículos Ford A 4 puertas.

 

 

 

 

 

 

 

El nuevo Baquet de los Esteva presentaba una pana de neumático, una de las pocas si no la única que les aquejó. Los hermanos von Dessauer movían el Phaeton de Javier rumbo al norte.

 

 

 

 

 

 

Fernando y María Cristina mostraban "el auto de la tele", el cual era reconocido en todas las ciudades que visitábamos. A media mañana pasábamos por Sierra Gorda, donde detuvimos el tránsito de la Ruta 5 Norte por algunos minutos.

 

 

 

 

 

 

 

Ahí vemos el Nash de Miguel y el Phaeton de Ignacio.

 

 

 

 

 

 

 

El RP 01 de Carabineros nos acompañaba camino a Calama. Ya en la ciudad, marcábamos registro en el terminal de buses local.

 

 

 

 

 

 

 

 

La temperatura por fin se hacía más primaveral durante el almuerzo en un oasis a la salida de la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

Subiendo a la cordillera de los Andes, las burras comenzaban a echar de menos el oxígeno. Estas fotos, tomadas a 3.000 metros de altura, muestran a varias de ellas hirviendo y pidiendo agüita.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miguel se detuvo y nos ayudaba, mas la temperatura demoraba en bajar para poder retomar la ruta.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tipo 5 de la tarde podemos ver a Miguel y Antonio ya llegando a la zona más elevada del camino, desde donde comenzaba el descenso hacia San Pedro de Atacama.

Los espectaculares valles en altura nos recibían con el sol del atardecer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A San Pedro llegábamos ya anocheciendo, y nos recibía la alcaldía en la plaza local, frente a la iglesia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El quinto día de competencia (Miércoles 25) nos llevaba nuevamente al norte, en la etapa más extensa del recorrido. Podemos ver al team Zenteno-Colodro y la camioneta de Raúl, a quien acompañaba Ewald.

El Che-Nash no presentaba problemas en la ruta, y habitualmente era el más rápido.

Ya de vuelta en Calama, pasamos a saludar a los amigos de Tur Bus en su terminal de mantención.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Chrysler del gringo presentaba algunas heridas de guerra, nada grave pues sólo se trataba de coolant.

 

 

 

 

 

 

 

Volvíamos a subir tras pasar rodeando Chuquicamata. Luego todo sería bajada, y Jesús aceleraba con todo.

 

 

 

 

 

 

 

La plana gerencial de Tur Bus participó por turnos en el auto # 12. Gianfranco y Rebeca disfrutaban de un cálido mediodía.

 

 

 

 

 

 

 

Pasábamos luego por María Elena, aunque rápidamente porque el desafío era grande este día. Manfred posaba frente a algunas de las primeras construcciones que veíamos que presentara daños por el terremoto ocurrido hace algunos meses en la zona.

 

 

 

 

 

 

 

La camioneta verde del Padre Hurtado, que aunque al igual que el radiopatrullas era más nueva que los participantes de la competencia, era permanente centro de atención cada vez que nos deteníamos. En este tramo el Ford de Ignacio andaba "al apa" en el vehículo de apoyo.

 

 

 

 

 

 

 

Ya en Tocopilla, la recepción municipal en la plaza era apoteósica. Los niños de las escuelas locales disfrutaban el espectáculo, que para su suerte ocurría a la hora de almuerzo.

 

 

 

 

 

 

 

Johnny por fin llegaba a su tierra. Se le solicitó un discursito, el cual obviamente se extendió tanto que casi pierde su almuerzo. Los Esteva volvían a pasar frío esa tarde rumbo al norte por la ruta costera.

 

 

 

 

 

 

 

En la aduana, algunos olvidaban hacer el papeleo necesario. Fernando y Marisol aceleraban rumbo a Iquique, adonde llegábamos esa noche.

 

 

 

 

 

 

 

La jornada siguiente era de descanso, sin embargo eso no significaba que era totalmente libre. De hecho, esa mañana hacíamos un prueba de gomita que resultaba de lo más entretenida al ser sobre tierra.

Luego ordenábamos los autos para dirigirnos a la plaza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más de 3 horas permanecimos en la plaza de Iquique, donde la comunidad local pudo disfrutar del espectáculo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Raúl compraba algunos "souvenirs" en la feria de las pulgas existente en el lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegaban esa mañana "las" mujeres de Mario, y lograban la sonrisa Polaroid del webmaster. Pasadas las 14 horas entrábamos en el Casino Español, que nos recibía con toda su majestuosidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los organizadores reían junto al Presidente del Club. Tras el extenso almuerzo, varios quisieron probar el Chrysler de los Macan. El problema fue que justo en ese momento, el auto tuvo la única falla del viaje...

 

 

 

 

 

 

 

Algunos participantes visitaron esa tarde las antiguas salitreras de la zona.

 

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