El Rally comenzaba con un almuerzo en Osorno, donde se reunían los pilotos y sus máquinas.

 

 

 

 

 

 

 

Luego nos reuniríamos en la Plaza Fermín Vivaceta (Estación Vieja de FFCC) para darle partida oficial al Rally, en compañía del alcalde de Osorno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A las 15 horas partimos rumbo al norte, con bellos arco iris para admirar.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras un evidente exceso de velocidad, continuamos en fila india por la carretera al norte, cruzando el Río Bueno.

 

 

 

 

 

 

 

 

En el peaje armábamos un taco de proporciones, aún cuando nos escoltaba Carabineros, como durante todo el trayecto.

En Paillaco nos recibían con una rica once, especial para la fría noche que se avecinaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los amigos de Concepción y Rancagua no se esperaban viajar de noche a Valdivia, cosa por demás complicada en un día de lluvia...

A la mañana siguiente, Pablo le pedía a los "bellboys" trasladar su aparatoso equipaje a la nave. Con ese tamaño, prácticamente copaba la entrada del Hotel...

 

 

 

 

 

 

 

 

En la plaza de Valdivia no había mucha gente. Entendible, si consideramos que éste era un Sábado festivo y a las 9 de la mañana.

La primera foto de grupo era bajo unos incipientes chubascos. Jorge daba las instrucciones de hasta cuando esperar al pajarito.

 

 

 

 

 

 

 

Tras pasar por San José de la Mariquina y contestar algunos cuestionarios, seguíamos viaje a Mehuín.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la caleta local degustábamos algunos mariscos y compartimos con la comunidad.

 

 

 

 

 

Nuevamente en la carretera, y en dirección al norte.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras el paso del peaje, para reagruparse algunos adelantaban en zonas prohibidas. Pero nunca con mala intención.

 

 

 

 

 

 

Don Bernardo orgulloso sacaba su Hawk nuevamente a rodar. Y siempre delante del deportivo alemán rancagüino. El año de fabricación lo avalaba.

 

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