

El Sábado 7 de Noviembre había salido la caravana desde Santiago, exceptuando a dos vehículos y 5 tripulantes que llegaron directamente a La Serena. Temprano por la mañana, el Domingo salíamos rumbo a Punta de Choros, donde almorzaríamos en un local que permitió mostrar las dotes de dueñas de casa de nuestras acompañantes.

Tras el almuerzo, bajamos a la caleta, donde fotografiamos al "Milton"... perdón, al Manfred...

Las burras se confundían con los botes de pescadores.


Los Ford A de Willem y Marcial también se dejaban fotografiar bajo el sol nortino.


Antes de partir, el Chevrolet de Mario presentaba irregularidades en su andar. Antonio no podía identificar el problema tan fácilmente.


De Punta de Choros partíamos al norte, por las dunas, sin camino conocido. Rodrigo y el Kiko aseguraban conocer la zona como la palma de su mano.


La instrucción era no detenerse, para evitar quedarse pegado. Sin embargo, el peso del Hudson le jugó una mala pasada, y más de una vez debimos empujarlo a pulso.


Después de sortear una duna que tenía varias huellas, y en la que sólo una permitió superarla, nos enrielamos en un nuevo camino que se está preparando en la zona.


Ya en la carretera, en el cruce de Domeyko, Manfred repostaba agua y los penquistas presentaban una falla en la llanta trasera izquierda, que comprometía el neumático. Posteriormente, el mismo auto presentaba una pana mayor camino a Vallenar, dejándolo lamentablemente fuera de combate y sin posibilidad de continuar con la aventura.

Tras pasar por Vallenar, bajamos a Huasco, donde alojaríamos en este Hotel.

Impresionaba la vida productiva del lugar.


A la mañana siguiente, aparecían Santiago y Mario en un "Muletto", que aunque moderno permitió acompañarnos una buena parte del trayecto. En un principio ellos querían volver directamente a Concepción, mas los convencimos de que aprovecharan de acompañarnos y descansar.

De Huasco partimos al norte, por la costa, por una estupenda ruta que aún sin estar asfaltada permitía grandes velocidades de crucero. Aquí vemos a Jesús adelantar raudo.


En este Rally se había permitido un par de excepciones respecto de la antigüedad de los vehículos participantes, dado el reciente periplo a Europa de algunos de ellos.

Nos salimos del camino en un sector denominado Playa Blanca, lugar que nos permitió unos minutos de relajo frente al mar.


El lugar es extremadamente solitario, sólo escuchándose el sonido del mar. Aquí vemos la dupla Solar - Strauss.

Otros participantes del periplo, Mario, Kiko y Manfred.

La ubicación y horario permitieron tomas fotográficas espectaculares.


Partíamos nuevamente rumbo al norte, por las dunas, aunque éstas eran más duritas.


Llegábamos luego a Carrizal Bajo, donde posamos junto a la Iglesia del lugar. Se agolparon inmediatamente los curiosos, y tras media hora continuamos ruta, superando un vado.


En la ruta nos topamos con estos camélidos, quienes escaparon ante nuestra presencia.


Largos tramos junto al mar nos regalaban estas vistas.


De repente, la camioneta de Rodrigo se iba hacia un lado, era el parachoque que caía y trababa una rueda. En cada playa que veíamos nos deteníamos un instante, hasta ubicar el lugar adecuado para almorzar en pic nic.


Poco más allá encontrábamos el lugar correcto, era la Punta Barranquillas, en un entorno privilegiado.


Llegando a la playa, Willem se quedó pegado, por lo que tuvimos que empujarlo. En plena playa armamos el pic nic.


Había viento, mas el menú arreglaba el ánimo. Los autos ya mostraban signos de los ásperos caminos.


Antes de partir, un buen guitarreo cantando las clásicas canciones del Club. No faltó el valiente que se tiró al mar, para un breve chapuzón (el mismo). Esa tarde continuamos hasta Bahía Inglesa.
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