La eficiente compañía de nuestros mecánicos tuvo más de alguna prueba en este extenso recorrido.

Antes de salir de Galvarino, nos sacamos algunas fotos de "postal".

Siguiendo hacia el sur, debimos balsearnos en el Lago Budi, el único lago salado de Sudamérica.

Seguimos luego por un camino impecable, en que las velocidades promedio llegaron a los 80 km/h. Sin embargo, pasado Nueva Toltén empezaba una parte extremadamente áspera del camino, solo compensada por los bellísimos paisajes que pudimos apreciar al llegar a Queule y Mehuín.

En la tarde, y tras pasar por San José de la Mariquina, llegamos a Valdivia. Alojando en el Hotel Villa del Río tuvimos la oportunidad de salir a cenar en catamarán por el río Calle Calle. Fue una hermosa experiencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El presi y el ex-presi se repartían el mundo...

El viernes 17 partimos temprano -no todos- hacia Osorno y Moncopulli. Allá nos esperaba el quinto aniversario del Auto Museum.

Estacionamos los autos y algunos salieron a pasear...

 

 

 

 

 

 

 

 

Bernardo nos entregó reconocimientos por haber llegado hasta el museo, y además recibimos nuestros propios galvanos recordatorios de la odisea cumplida.

En los días siguientes los autos regresaron a sus ciudades de orígen, en camiones de Tur Bus.

 

 

 

 

 

 

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