Antes que nada, quiero humildemente agradecer a los socios que insistieron en llamar al Rally Aniversario/Aventura de los 50 años con mi nombre. Me siento muy honrado por aquello, pero creo que es del todo inmerecido.

Para entrar en materia, permítanme contarles el comienzo de una hermosa historia.

Todo comenzó hace un poco más de 50 años, en 1967, en que apareció en El Mercurio un curioso anuncio que invitaba a los amantes de los automóviles antiguos a juntarse. Fue así como nos juntamos en la casa de don Joaquín Levín, autor del anuncio. A esa reunión concurrieron don Manuel Gutiérrez, el Dr. Carlos Verdugo Martínez, don Jorge de la Barra, Carlos Verdugo Ramírez de Arellano (hijo del Dr. Verdugo y que tenía 12 años de edad) y quien les habla.  Y se nos ocurrió la loca idea de fundar un Club de Automóviles Antiguos, que reuniera a todos los excéntricos aficionados a los cacharros viejos. Posteriormente se unieron al club los señores Bela y Gyorgy Szantho, Hernán Schiaffino, Juan Borghero, Patricio Larraín, Jesús Diez Martínez y Manuel (Mañungo) Lira, todos los cuales son reconocidos como socios fundadores de nuestro club en los estatutos.

Fue así como se inició esta maravillosa aventura. Nuestro Club es el segundo en antigüedad en Latinoamérica y además es solo un año más joven que la propia FIVA, que es la Federación Internacional de Vehículos Ancianos que nos reúne.

Puedo afirmar que es como que fuera ayer, pero ha pasado ya medio siglo. Muchos de esos fundadores ya no están con nosotros y creo que ninguno llegó a imaginar en lo que se terminaría convirtiendo este proyecto del Club de Automóviles Antiguos, pero estoy seguro que todos estarían muy conformes con los resultados. Por lo demás, tampoco imaginamos que un día los automóviles antiguos serían artículos de culto y colección y que además tendrían altos valores en algunos casos. En esa época eran despreciados, y estaban olvidados en potreros, galpones o garajes, llenándose tristemente de tierra y óxido.

Hicimos nuestro el objetivo de devolverlos a la vida, restaurarlos, embellecerlos y cuidarlos como se debía, pero lo más importante, era devolverlos a las calles para que pudieran ser apreciados por las generaciones actuales y futuras como testimonio del desarrollo tecnológico de los tiempos modernos.

El automóvil es sin duda el invento más revolucionario de nuestra era tecnológica y que cambió el mundo para siempre.

En todos estos años pasaron muchas cosas, aventuras, rallys, paseos, hitos importantes y anécdotas, muchas muy divertidas, por cierto, pero sería imposible referirme a todas ellas en estos breves minutos. Los que deseen profundizar al respecto desde ya pueden ir comprando nuestro libro de estos primeros 50 años de historia. Este es el legado que dejamos los que nos estamos yendo y que espero que inspire a las futuras generaciones de socios y directores que conducirán los destinos del club.

Pero permítanme hablarles desde el corazón. He dedicado gran parte de mi vida a este club y lo siento como parte muy mía, y como soy de los últimos fundadores que van quedando, en el último tiempo me ha tocado gran parte del esfuerzo por continuar nuestra filosofía. He tratado de mantener y transmitir la inspiración que nuestros fundadores tenían y proyectarla hacia el futuro y esto tiene que ver con los autos verdaderamente antiguos.

Ciertamente, los autos clásicos más modernos nos gustan a todos, y de hecho hay una rama de Automóviles Sport Clásicos que se ocupa especialmente de su culto. Pero estarán de acuerdo conmigo que tener, restaurar, mantener y conducir una burrita es algo totalmente diferente.

¿No resulta sorprendente que cada vez que participamos de alguna actividad pública sean precisamente las burritas las que despiertan las mayores sonrisas en niños, adultos y ancianos?

Es por eso que hago un llamado a las generaciones jóvenes que están llamadas a reemplazarnos y a conducir el futuro de nuestro querido club a no olvidar nunca a nuestras queridas burritas que fueron nuestra inspiración, y que deberán seguir siendo por siempre nuestra carta de presentación.

En alguna oportunidad dije que esta no es una asociación de inversionistas que tratan los autos antiguos como objetos de inversión o como refugio a la inflación. Nuestros autos no están escondidos en algún garaje, somos un museo itinerante.

Al respecto me permito repasar nuevamente los principios expresados en los estatutos de nuestra querida institución que son: “…la preservación de los vehículos automotores antiguos que por sus características o antecedentes históricos fuere necesario proteger, por constituir una muestra importante de desarrollo cultural o tecnológico.

Para este fin, el club promoverá la búsqueda, recuperación, restauración y mantención de los citados vehículos. Para dar a conocer a la ciudadanía la historia del automóvil,  interesarla en el desarrollo y evolución de éste, expresado en la cultura y ciencia tecnológica, la directiva, cuando lo estime conveniente, organizará actos o eventos culturales, desarrollará actividades benéficas, cooperará con instituciones, personas naturales y jurídicas y, agrupará a los cultores o simpatizantes de esta especialidad”.

Por cierto, el mundo va cambiando y se va modernizando y también nuestro club ha ido creciendo, pero creo que un club como el nuestro, llamado a preservar la historia y las tradiciones no merece ser “modernizado” en forma radical por estilos del tipo retroexcavadora. Creo que no es justo para nosotros los más antiguos que creamos este club. Hemos construido una institución sólida con honorables principios, hemos aceptado con cariño a los nuevos postulantes y socios, pero esperamos también que incorporen y hagan suyas nuestras tradiciones que son la esencia del club.

Para terminar, quiero agradecer a todos los que han participado en la organización de este gran rally Aniversario/Aventura de los 50 años de nuestro Club, en la confección del Libro de los 50 años de Club, como asimismo a los que han participado activamente en la organización de este evento.

Quiero mencionar especialmente a Jesús Diez que nos facilitó este hermoso e increíble lugar para realizar este evento, y aprovecho de agradecer también a Carlos Cardoen por la hospitalidad que nos brindó tanto en el Museo de Lolol como en Santa Cruz y a Bernardo Eggers que nos invitó también a su museo.

Quiero agradecer también a Pedro Sánchez por la organización del tramo Punta Arenas – Puerto Montt por Chile; a Camilo Sandoval, Eduardo Grez y Alex Göppel por la organización del tramo Sur de Puerto Montt a Santiago; a Manfred Olbertz, Enrique Allué, Rodrigo Junco y René Piantini por la organización de la Ruta Norte desde Arica y San Pedro de Atacama a Santiago; A Enrique Allué que lideró el proyecto del Libro de los 50 Años como también a Marcelo Moreno, Carlos Verdugo R. de A., Rodrigo Velasco y Mario Fröhlich que participaron en la revisión, como a todos los que aportaron con documentos e historias, que son tantos que es imposible nombrarlos a todos; a Felipe Solar, Manfred Olbertz y Rubén Unda que colaboraron en la organización de este evento; a Haroldo Cornejo y Sra., con todo su equipo, por el diseño y control de la competencia de regularidad como también a todos los que de alguna u otra forma aportaron en estas celebraciones.

Finalmente quiero agradecer a todos ustedes por haber participado en estas actividades y por hacer que nuestro querido Club sea cada vez más grandioso.

¡Larga vida al Club de Automóviles Antiguos de Chile!!!

Muchas Gracias.