La odisea comenzaba temprano ese Sábado, frente al Museo de Bellas Artes. La idea era que todos fuésemos vestidos de época, lo cual no pudo ser cumplido por todos, por las dificultades que significaba desplazar estos vetustos automóviles, todos construídos entre 1915 y 1927.


El más contento y orgulloso era nuestro querido socio y amigo Jaime Torrent, quien pasó meses terminando su Ford T con este objetivo y además pasó semanas preparando este genial evento. Sin duda, Jaime se llevó todos los aplausos.


Los Ford T presentes eran de variados dueños, pero también habían varios que andaban "prestados", con otros entusiastas socios que quisieron participar de la aventura. Aquí podemos ver la partida de la aventura.


Ya en la Autopista Central en dirección al sur vemos a Johnny y Carlos en el Tudor. Más adelante iban los hermanos Sáenz.


Juan Eduardo había conseguido prestado este Phaeton, y aprendía rápido a conducirlo. Más atrás iba Ricardo, esperando que mejorara el clima.


Liderando la caravana iba Fernando F. en un T amarillo, uno de tantos que contradice el mito de que "todos los Ford T eran negros"... gruesa mentira.


Acercándose a San Bernardo los vehículos se iban aclimatando, y el sol comenzaba a aparecer.


Hot Rod iba confiado ya, así como los amigos Aramburú en su T trocha ancha.


Ya en San Bernardo visitamos el Parque comunal. Ahí comenzaban a verse las primeras panas menores.


Jaime se asustaba, pero igual confiaba en que llegaría a destino.


Varias damas se habían acicalado especialmente para la ocasión. El auto de Fernando, aunque era el más rápido, no necesariamente resultaría el más confiable.


Jaime y su hija Paula lideraban la caravana al salir de San Bernardo. Luis Alberto y su hijo lo seguían de cerca.


Ya en la carretera se nos unía Hernán, que había demorado en hacer partir su 4 puertas. La caravana continuaba al sur.


En la ruta nos encontrábamos con los hermanos Schneider, en su camioneta bautizada por nosotros "La Campesina", que sin tener ruedas ni carrocería de T si tenía la mecánica y componentes básicos del modelo, por lo que fue finalmente admitida en la caravana. Los demás conductores se impresionaban al ver nuestro grupo.


Llegando a Buin debimos parar nuevamente, varios modelos estaban sufriendo panas menores. Esto obligó a cambiar la ruta original, y decidimos irnos directamente a La Punta desde San Francisco de Mostazal.


En La Punta apareció un modelo adicional, que aún estando en pleno proceso de restauración igual quería hacerse presente en esta gesta. Era de Gerardo, quien se lo había prestado a Mario, José Horacio y Piero para probarlo en ruta. Para suerte de los beneficiados, el auto venía con "mecánico de apoyo", Francisco, quien los acompañaría todo el viaje. Pasada una cuadra, y a pesar de la ayuda previa de Ricardo Kobler en la puesta a punto, el auto quedó botado.


Varios problemas surgieron y fueron solucionados, el primero de ellos, la falta de agua. "Solamente" le entraron 4 litros de agua, decía José Horacio. Atrás en la foto vemos a Piero y Francisco explicándole a la vecina para qué era el agua... Más allá nos adelantaba Jesús y familia en su Taxi T.

A pesar de los contratiempos, el T en restauración pudo llegar a Requínoa, completando sus primeros 40 kilómetros después de muchos años sin moverse.