
La aventura comenzaba oficialmente en Concepción, sin embargo, un grupo partió desde Santiago andando en los mismos vehículos. Esto permitió descubrir las primeras panitas, como fue esta llanta partida de Miguel A. Víctor, como en todo el viaje, estaba dispuesto para el arreglo, en este caso con un sistemita bastante arcaico para reparar la cámara involucrada.


Mientras tanto, el gringo preparaba su tradicional pisco sour para compartir las vivencias del primer día.

A la mañana siguiente partimos desde la plaza de Concepción.



La primera parada oficial fue a almorzar en el Lago Lanalhue, en la casita de agrado de Santiago Y. e invitados por la filial de Concepción del Club.

Tras un apoteósico asado, intentamos sacar una "foto de grupo", y se realizaron algunos ajustes para continuar.


Tras un cómodo día de viaje (sin ripio aún), llegamos donde los abuelos de Felipe A., quienes nuevamente nos recibieron con su mejor hospitalidad.

Víctor le preparaba el colchón a su jefecito para que éste durmiera en su carpa "happy hour".

Ya empezaba el cóctel.


Al atardecer los rancagüinos realizaban un "mantenimiento de rutina" a uno de los Ford A: Cambiaban la culata...


Antes de la comida, y como se alargaba el cóctel, Omar y Manfred nos agasajaban con su música.

La comida, tras la larga espera, fue mucho más sabrosa. Pero las caras de cansancio no se dejaban esconder.


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