A la mañana siguiente, los pilotos y sus máquinas se fotografiaban frente a la casa anfitriona.

 

 

 

 

 

 

Al pasar por Chol Chol, Omar creyó encontrar su nuevo proyecto de restauración donde Teddy Rivas, pero se arrepintió. Mientras tanto, Pato nos adelantaba raudo para que Felipe A. nos tomara fotografías de las buenas.

 

 

 

 

 

 

 

Ya habían empezado los caminos de ripio y habiéndonos alejado de la civilización, debimos colaborar con la preparación del almuerzo en la hostería que nos recibió. Todas nuestras damas lo hicieron de perilla. Valió la pena el esfuerzo, pues horas más tarde llegaríamos al Lago Colico.

 

 

 

 

 

 

A la mañana siguiente despertamos en Pucón, tras un lujoso alojamiento en el Hotel del Lago. Partimos temprano a conocer el Lago Caburga, donde llegamos hasta el mismo agua. Vemos también aquí al más exótico de los copilotos, Otto.

 

 

 

 

 

 

Volviendo a bordear el Lago Villarrica, nos dirigimos luego hacia el sur, para pasar por Lican Ray y el Lago Calafquén.

 

 

 

 

Bajando hacia el Lago Pellaifa, sorteamos las Termas de Coñaripe, para parar luego a un descansito merecido junto a los niños de una Escuela Rural y unas buenas tonadas.

 

 

 

 

 

 

 

Tras seguir por un camino bastante complicado, hicimos un aro en un puente y acompañados por un pisco sour cantamos y bailamos unas cuecas.

 

 

 

 

 

 

Un poco más allá encontramos el Lago Neltume, el cual rodeamos por su costa este. Más tarde pasamos a conocer el Salto del Huilo Huilo, lugar precioso en el cual se está preparando un "santuario de la naturaleza" para los visitantes.

 

 

 

 

 

 

Avanzada la tarde llegamos al Lago Pirihueico, en la localidad de Puerto Fuy, donde la guardia marina nos quiso echar del lugar. Finalmente optamos por lo más sano: nos fuimos solitos. Quedaba aún mucho camino por recorrer.

 

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