Esa tarde, y tras sortear el Lago Panguipulli, llegamos al Lago Riñihue.


Esa noche la comida de la Hostería Riñimapu fue espectacular. Y así también los ruidosos juegos de dados posteriores...


A la mañana siguiente, Nacor seguía con panitas menores. Esta vez se trataba de exceso de temperatura en su radiador. Antes del almuerzo llegamos al Lago Maihue (solo los que encontramos el camino, para ser más específicos).


Volviendo a la circunvalación que realizábamos al Lago Ranco, pudimos ver imágenes realmente espectaculares.

Ese día habíamos recorrido mucho ripio, lo cual llevó a algunos ilustres a dormirse una siestecita...


En la tarde fuimos recibidos en la casa de Mario F., cuyos padres lo hicieron con un autóctono asado de cordero "al palo".


Al anochecer pudimos ver, junto a algunos amigos del Club de la filial de Osorno, algunas fotos de lo transcurrido hasta ese momento.

Esa misma tarde se unió al grupo Darío B., quien llegaba tarde pero con mucho entusiasmo. Lamentablemente el auto no lo acompañó tanto como él deseaba.

A la mañana siguiente pudimos ver de día el majestuoso Lago Puyehue.

Tras pasar por la desembocadura del Lago Rupanco, cruzamos por la Ruta de Los Lagos hasta el Lago Llanquihue, donde Francisco V. nos esperaba en su "mejora" en Los Bajos (Quilanto).


Primero hicimos una caminata para "hacer hambre", bajando al lago.

El asado de jabalí que comimos luego justificaba quedarse en este precioso lugar, lo que algunos tomaron como una orden.

Los demás enfilamos a completar el ruedo al lago.
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