Esa tarde tuvimos oportunidad de ver los famosos "Saltos del Petrohué",

en el río que desagua el Lago Todos Los Santos.


Al regreso tratamos de compactar el grupo, que se había dispersado un poco, para tomar esta fotografía de antología:

Ya se nos acababa la luz del día, y debíamos llegar a las Termas de Puyehue. Como se dice en el sur, "le metimos chala no más".

Al día siguiente, y como corolario del Rally, decidimos hacer el ascenso al centro de esquí Antillanca y sus espectaculares volcanes. En el camino hicimos un "reordenamiento de pilotos", el cual inesperadamente se convirtió en unos ricos tragos de "frutillón" (mistela de Omar), cuecas al por mayor y bailes y compartir con un grupo de abuelitos que visitaban Aguas Calientes.


Al llegar a Antillanca, el hambre ya arreciaba. Especialmente para uno, que por venir tan rápido había perdido el parachoque, el copiloto y quizás que otra cosa más...


Como veníamos en el Rally de Los Lagos, no podíamos dejar de ver de donde provienen esas limpias aguas...

El Volcán Casablanca sirvió como fondo para esta postal...

Luego se nos ocurrió subir al más alto de los miradores, donde ni siquiera habían caminos. Sólo tres vehículos llegaron a la cima, mientras Nacor se quedó pegado. Hubo que rescatarlo. Más abajo el auto de Marcial G. se empezó a desarmar (literalmente hubo que "amarrarlo" para que siguiera andando).


Esa noche tuvimos la cena de despedida en el Hotel Termas de Puehue.


La mañana del sábado sirvió para cargar los autos y partir en el bus "nuevo" (realmente espectacular, con sus camas planas) de vuelta a las ciudades de origen.



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