Este año es muy especial para nuestro club, que cumple 50 años. En el mes de Octubre de 1967 se constituyó el primer grupo de entusiastas de los automóviles antiguos, que en aquella época eran los Ford T y otros de esa época. Por lo tanto, a partir de ahora mismo se inician los festejos de los 50 años de nuestro club.

La celebración de medio siglo del CAACH constituye un buen momento para dejar testimonio de lo realizado, mirar con sabiduría la historia ,reflexionar sobre el presente y al mismo tiempo aprovechar la oportunidad de proyectar el futuro.

Quiero expresar la importancia que tiene de mantener un club unido, de acrecentar nuestra amistad y camaradería, en donde “El bien común y la pasión por los autos antiguos” estén siempre por encima de las aspiraciones personales o de grupos.

Es importante destacar que este grupo humano, que si bien se conoció gracias a su afición por los Vehículos Antiguos, ha logrado generar un gran lazo de amistad y convivencia entre sus participantes, ya que juntos han tenido que sacar adelante un proyecto cuyo único propósito es rescatar un pedazo de la historia patrimonial chilena. Pero esto no sólo es merito de los socios , sino también de sus familias, que han formado parte de este grupo, y han sido testigos de cada una de las vivencias de estos 50 años del club

Quizás en un comienzo los autos son la causa por la cual la gente se incorpora al club, pero eso después deja de cobrar tanta importancia y lo que realmente vale es la calidad humana que se genera.

Con todo, me parece importante destacar que el hecho que este club se haya mantenido por tantos años es un logro no menor, y en mi opinión, esto se debió a que se han mantenido inalteradas las bases y principios que nos legaron nuestros fundadores originales, aquel grupo de 6 excéntricos chiflados por los cacharros antiguos.. Nuestros estatutos nunca fueron modificados y pienso que esto es lo que permite que las instituciones se mantengan y perduren en el tiempo. Es por eso que quiero honrar a nuestros socios fundadores originales, de los cuales ya soy el único sobreviviente junto con Carlos Verdugo Jr. que en ese entonces era un menor de edad. Yo vi crecer a este club y espero humildemente haber contribuido con un grano de arena a lo que es hoy.

Quiero animarlos a todos a participar activamente en las celebraciones y actividades que ahora empiezan y quiero invitar a todos los socios a colaborar en las distintas comisiones organizadores. Este es el club de todos nosotros, y de nosotros depende que perdure otros 50 años más y ojalá mucho y mucho más, manteniendo los Automóviles Antiguos en las Rutas!

¡Deseo una Larga Vida al Club de Automóviles Antiguos de Chile!