Llegando a Puerto Velero, se dividieron las piezas, se estacionaron las autos y se calmaron los ánimos. Los resultados se conocerían recién al día siguiente.

Tras una cena de bienvenida y una noche bastante calmada, el amanecer dió un espectáculo... especialmente a los que no tuvieron problemas de vista. Que gran resort es Puerto Velero.

Al otro lado de la bahía se podía apreciar Tongoy. El clima nos acompañó todos los días del Rally.

Sin embargo, y como ya es tradicional, la mañana no tenía por qué ser taan calmada. De hecho, a esa hora ya se oían rugir los motores, que se preparaban para la prueba de destreza y velocidad.

-La foto artística 2-

 

Debido al alto número de participantes, la espera para algunos fue bastante larga. Sin embargo, las tallas volaban, y se pasó un muy buen momento.

Como se aprecia en esta foto, algunos autos generaron gran expectativa. Los resultados solo lo corroboraron. En la foto también se aprecia a nuestro filmador oficial Wilfredo, acompañado siempre fielmente por Darío...

Botar un cono penalizaba con 10 segundos el tiempo del participante. Los cascos eran de cortesía.

Aparece de nuevo este caballero... ¿¡Ahora de copiloto?!?!???

 

Tras la participación, hubo un excelente almuerzo campestre, tras el cual se contó con la tarde libre para visitar otros lugares de interés de la Región papayera.

La participación de los amigos del Club Porsche fue masiva. Esta foto la sacaron especialmente para ser publicada en la red... sin palabras.

El sábado en la noche tuvimos la ceremonia de premiación -aunque larga emocionante- y luego una cena bailable. La mañana del domingo fue distinta para todos los participantes. Los autos más antiguos comenzaron el viaje de regreso temprano, almorzando nuevamente en Los Vilos un gran grupo. Los demás volvieron por su cuenta. Por lo demás... el retorno no era puntuable...

Manfred fue a La Serena a celebrar el triunfo... y esta foto parece postal.

 

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