La mañana del Sábado amanecía nublada, pero siempre con una vista espectacular.

El desayuno era la comida obligada para prepararse para la carrera del mediodía... aquí una foto del estacionamiento de éste.

Tras los preparativos de rigor, la pista "improvisada" estaba apta para el recorrido de los deportivos entre conos, curvas y pendientes.



Varios equipos cronometraban, y Felipe daba la partida y la llegada con su bandera a cuadros.


El Cobra réplica de Günther aparecía como imbatible. Si no hubiera sido por el copiloto...

Casi todos los autos participaron en esta prueba. Incluso algunos se repitieron el plato...


¡Si hasta el de la bandera se mandó un pique!

Luego hubo un espectacular almuerzo campestre, y la tarde fue libre para los pilotos.
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