El Rally Otoñal Osorno Auto Museum Moncopulli es ya una tradición para el Club, y en particular para su filial osornina. Tal y como en los años anteriores, este año el Rally recibió visitantes de varias de las filiales del Club, a saber, Santiago, Rancagua, Concepción y, por supuesto, los créditos locales. Llegaron también en esta ocasión participantes extranjeros. La participación de un total de 28 vehículos fabricados entre 1913 y 1975 no hizo más que consolidar este evento y ya estamos esperando por la versión 2001.

 

Para quienes viajaron desde otras ciudades, el Rally comenzó un rato antes el día Viernes. Quienes volaron desde Santiago tuvieron un viaje emocionante por decir lo menos, con un aterrizaje abortado, una escala adicional en Puerto Montt y debido a lo anterior un atraso en su llegada a Osorno de 2 horas. Todo lo anterior agradecérselo al clima, que se presentaba desfavorable.

 

 

 

 

 

 

Tras las inscripciones oficiales en el Hotel, hubo una cena y recepción en el Restaurant Bavaria.

 

 

 

 

 

 

La mañana del Sábado fue con levantada temprano incluída. Los pilotos aún no estaban seguros que clima los iba a esperar. La partida fue dada en el frontis del diario local, con algunas pruebas sorpresa incluídas.

La primera parada fue en la Plaza de Armas de La Unión. La comitiva fue recibida personalmente por la alcaldesa de la ciudad. Un chispeo constante acompañaba a los participantes.

Ya no cabían mayores dudas. Este día estaría acompañado por incesantes precipitaciones. El frío reinante tampoco ayudaba a hacer el viaje más distendido, menos con las complicadas pruebas que tenían preparadas los organizadores.

 

En estas fotos podemos apreciar a los competidores Nº 17 -Jorge Macan en un Mercedes Benz 1938-, 25 -Pablo Henríquez en un Chevrolet 1960-, 2 -Carlos Verdugo en un Amilcar 1920- y 26 -Guillermo Alcalde en un BMW 1972-.

 

 

 

 

 

 

Al llegar a Valdivia se compactó la caravana para entrar en la ciudad, pues la calle principal estaba en reparaciones. En esta foto podemos ver, cerrando la caravana, al competidor Nº 24 -Mario Fröhlich en un Studebaker 1958-.

El recibimiento en Valdivia fue masivo; luego la comunidad nos invitó a hacer un meeting en el recinto ferial de la ciudad. El hambre y el frío ya hacían estragos en algunos participantes, por lo que se decidió partir rápido.

La siguiente parada programada era el almuerzo, el cual se realizó en la cervecería local "Kunstmann". Esto sirvió para recuperar energías y bromear un poco saboreando las especialidades de la casa.

Por haber ganado una prueba sorpresa, la cual consistía en hacer andar el motor con manivela, Nacor Jatz se hizo acreedor de un premio especial -sin palabras-. Mientras tanto, otros no se podían alejar de tan amargo y sabroso licor contenido en auténticos barriles cerveceros.

 

 

 

 

 

 

 

 

Debido al mal tiempo, una visita relámpago a la fábrica de cerveza y otros motivos inexpresables, y con el fin de llegar de día a Osorno de vuelta, se decidió suspender la visita programada originalmente a Niebla. Comenzó así el largo y tortuoso viaje de regreso, el cual no estuvo exento de panas. Aquí vemos una que concitó gran interés, tanto de los "proyecto de mecánico" como de la familia "Miranda". Este y otros hechos permitieron que una parte de la caravana debiera poner a prueba sus luces para llegar a Osorno.

 

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