

Luego de que Antonio efectuara reparaciones en los autos más aquejados trabajando gran parte de la noche, se dio inicio al tramo más difícil del Rally.


Ni más ni menos que 362 km de caminos de ripio desde Los Antiguos hasta la Hacienda La Angostura.

Más de algún auto presentaba panitas menores.


Otras no parecían tan menores, pues al menos obligaban a Marcial a desaparecer bajo su auto...


El reabastecimiento de combustible era propio.


En la Hacienda nos esperaba un asado al palo y la hospitalidad de las familias que viven ahí, quienes nos acogieron en las casas de la estancia.


Se le hizo un emotivo reconocimiento a José Miguel Arellano, entregándole la primera copia del libro del Club, el cual todos admiramos por su calidad y contenido.


Gracias a las hábiles gestiones de Hernán L., se pudo obtener estadía por un día más en El Calafate, por lo que se decidió adelantar la partida de la estancia rumbo al sur, recorriendo 312 km, de los cuales 281 fueron de ripio.


El gringo, como siempre, se esforzaba por obtener las mejores imágenes para el video oficial.


En este tramo, también cayeron valientemente las Phaeton de los Torres/Errázuriz y la dupla Ghirardelli/Veto.

Una parte de los pilotos posa para la foto.


También lo hacen sus autos.


Esa tarde llegábamos a El Calafate.


A la mañana siguiente, aprovechábamos el buen clima para hacer algunas reparaciones a las máquinas.


A Marcial se le había encogido el overall, pero eso no era impedimento para su entusiasmo. ¿O sería de Kiko o Jesús?


El día siguiente fue libre y disfrutamos de excursiones al Glaciar Perito Moreno y de un recorrido por el pueblo para las compras.


También celebramos los 50 años de Luis Alberto, y gracias a la generosidad de Jesús y Marisol, los Torres/Errázuriz pudieron seguir en el Rally.

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