El cóctel esa noche en el restaurant de Illapel hacía ver las caras de cansancio que la dureza del tramo entregaba. Sin embargo, tras el aperitivo, todos alegres de nuevo.

 

 

 

 

 

El equipo del Ford "E" jugaba su pichanguita de pool, todo esto aprovechando que aún había copiloto...

Otros grupos también disfrutaban de las bondades de la barra.

 

 

 

 

 

 

A la mañana siguiente nos tomábamos la foto de rigor en la plaza de Illapel, para luego pasar a visitar a un amante local de los cacharros.

 

 

 

 

 

 

De mañana y saliendo hacia el norte pasamos al Parque Nacional Las Chinchillas y su respectivo museo, para conocer a estos curiosos roedores en peligro de extinción.

Al salir, una prueba adicional: Al cruzar el vado, Concepción se quedaba momentáneamente pegado, y casi perdíamos hundido al vehículo moderno del rally, el escarabajo del Oso.

 

 

 

 

 

 

 

Los cactus ya hacían paisaje cotidiano al lado de la ruta camino a Combarbalá.

La cuesta arriba hacía necesarios algunos ajustes en el Ford A de Papito, mientras los otros paraban haciendo causa común, también para enfriar el agua de las máquinas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Esperando al Gringo, que presentaba panas en una de las cuestas, nos tomábamos un refrigerio. Luego de llegar y reclamar porque no le habíamos dejado "ceveza", el propio Gerardo hacía una paradilla en el próximo vado para refrescarse.

 

 

 

 

 

 

 

El camino frente al embalse La Paloma era pavimentado, muy sinuoso, y con unas vistas espectaculares.

 

 

 

 

 

 

 

Esa tarde y tras pasar solamente por Ovalle alojábamos en las Termas de Socos. Aquí se ve un grupo disfrutando de las aguas del lugar (que no se crea que eran siquiera tibias...)

Aquí vemos algunos aspectos da la cena de esa noche, que como en otras ocasiones, terminó con canturreo y guitarreo. Además se celebraba la llegada atrasada de Germán y Jaime V.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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