La aventura comenzaba en Santiago, el punto de reunión era el servicentro camino a Talagante. Gerardo había arriesgado llevar como copiloto ni más ni menos que a Pato, y el auto ya sentía ese peso antes de partir el Rally.


Fernando iniciaba el día a velocidad moderada. Francisco empezaba la aventura rabiando, con problemas eléctricos en principio.


Tras pasar por la desembocadura del lago Rapel, Ewald se quedaba sin agua... y también hervía ya el aceite. Auto fuera de punto. Sin consecuencias tras rellenar ambos líquidos.


A la hora de almuerzo Luis Alberto presentaba problemas con el pedal del embrague.


Las panas seguían y seguían, como buen primer día de Rally. Rodolfo no podía encontrar el problema que presentaba el Chrysler. Los mecánicos venían acompañando desde Santiago. Y nuevamente Francisco, ahora era la chapa de contacto.


Agarrando vuelo al sur vemos a Francisco y Marianne y Raúl y la Tere.


Llegando al lago Vichuquén, reunimos parte de la caravana en un cruce para evitar paseos más largos. Sin embargo, varios fueron los que pasaron de largo. Esa noche alojamos en la Marina de Vichuquén.


A la mañana siguiente retomábamos algo de ripio, con las consiguientes consecuencias para la apariencia de las máquinas.


En Curepto revisamos la hoja de ruta y tomamos el camino corto hacia la costa.


Con chofer extranjero podíamos ver a Fernando, antes de llegar a almorzar unos ricos locos a Constitución.


El clima se comportaba después de almuerzo, y Hernán le ponía aceite de mezcla al Taxi.


Ya retomando la carretera a Concepción, Rodolfo y Gerardo confirmaban a alta velocidad que sus autos habían sido ya reparados 100%.


Al día siguiente la temperatura bajaba, mas Ewald y Federico iban protegidos.


Alvaro aceleraba raudo por las rutas de la novena Región.


Lo propio hacía Hernán.

El almuerzo contemplaba una parada en Capitán Pastene, donde nos recibieron con gran alegría y una simpática presentación de la cultura local.



Felipe intentaba tomar la mejor panorámica, como siempre.

El almuerzo en sí fue espectacular entre una linda colección de piernas de jamón Parma. Freddy se embalaba y bailaba una pieza con Carmen. Nótese el babero - servilleta.


Continuando al sur vemos la seriedad absoluta de Javier en su primer periplo a un Rally Aventura. La Maca oficiaba de fotógrafo.


Y sólo hasta Victoria llegaba el Chevrolet de Manfred. Un golpeteo no menor hacía recomendable no terminar de fundir el motor. Para su mala suerte, Mario iba manejando...


En la noche, la cena en las Termas de Malalcahuello incluía un postre preparado especialmente para la ocasión.

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