La cuarta etapa del Rally nos llevaría por la zona de los Parques Nacionales cordilleranos de la Novena Región. Partíamos temprano desde las Termas de Malalcahuello.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mario y Santiago cedían el paso antes de comenzar la cuesta Las Raíces.

Ya en dicha cuesta tomábamos algunas panorámicas con las primeras araucarias.

Más arriba había bastante nieve aún, a pesar de ser plena primavera. El camino, una belleza.

 

 

 

 

 

 

 

El centro de esquí Los Arenales se preparaba para la próxima temporada invernal.

 

 

 

 

 

 

 

 

Al llegar a Lonquimay, Marcial se distendía esperando atención en el único servicentro de la zona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más al sur los Gálmez posaban para la foto. Y de repente, en medio de la nada, nos encontrábamos con esta imagen.

 

 

 

 

 

 

 

 

Obviamente, Hernán mostraba sus dotes sociales y conseguía que nos invitaran a conocer las instalaciones de campaña que el Ejército tenía en la zona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras las indicaciones de rigor, que decían que era "cerca" y por un "buen" camino, empezábamos a impresionarnos por la abundante vegetación del lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

Asimismo, el clima nos jugaba una mala pasada, y comenzaba a llover.

 

 

 

 

 

 

 

 

A pesar de las inclemencias, el Coronel Slater y su gente nos trataban de las mil maravillas. Los soldados a su vez disfrutaban viendo los autos que ni imaginaban ver en plena campaña.

Frente a la cocina discutían nuestros extranjeros invitados, Daniel y José. Ni más ni menos que de la conquista española y que cuáles indígenas habían sido los más resistentes, si los de éste o del otro lado de la cordillera.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras las fotos de rigor, Felipe le hacía entrega al Coronel de un reconocimiento por esta inesperada invitación a compartir un reponedor café en medio del frío.

 

 

 

 

 

 

 

 

Antes de salir, los soldados cantaron y formaron haciendo gala de impecable destreza.

Al salir nosotros, hicieron una formación y nos despidieron.

Más tarde parábamos a hacer un picnic frente a la Laguna Galletué.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Laguna Icalma y el nacimiento del río Bío Bío fueron visita obligada, pues el camino estaba cortado por el lado de Conguillío, que era donde la hoja de ruta nos guiaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

Al volver la lluvia no era poca. El túnel Las Raíces nos impresionaba con su longitud de más de 4,5 km, el más largo de Sudamérica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La siguiente etapa nos llevaría a Argentina. A primera hora visitamos la Escuela de Malalcahuello.

 

 

 

 

 

 

 

 

En la aduana chilena la fila se hacía notar. Varios problemas surgían... papeles, falta de permiso notarial para Antonio Jr., etc...

Al cruzar la cordillera igual encontramos bastante nieve.

El sector donde se ubica la aduana argentina está lleno de Araucarias.

 

 

 

 

 

 

 

Para nuestra suerte, el sol volvía a aparecer, sin embargo un cruce era obviado por casi la totalidad de los participantes, alargando la aventura de ese día. N. de la R.: La hoja de ruta estaba correcta y clarísima.

 

 

 

 

 

 

 

 

Alfredo y Javier imprimían velocidad a sus máquinas para llegar a almorzar a Aluminé.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bordeando el río del mismo nombre, encontramos algunas formaciones rocosas interesantes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Freddy se acercaba raudo por la cuesta. Ewald y Franz paraban a preguntar si los demás estábamos en pana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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