La meta se cumplía. Una caravana hasta con Carabineros nos dirigía hacia el centro de la ciudad y el morro de Arica ya estaba a la vista. El gringo abría champaña celebrando el logro y preguntaba por sus amigos alemanes. Estos estaban más atrás, nuevamente les había fallado el arranque.


Nos esperaban en Arica los socios de la "Asociación de Amigos de los Autos Antiguos de Arica", con quienes compartiríamos las próximas horas. Aquí una foto grupal con los que habían llegado a esa hora.

El día Sábado era de relax, para celebrar el viaje y los logros. En la mañana nos reunimos en la plaza de Armas frente a la iglesia San Marcos. Con imponente vista al mar.


Nos recibía la propia alcaldía, el regimiento local y hasta un contingente vestido a la usanza de la Guerra del Pacífico. Escuchamos entre otras "Los Viejos Estandartes" y "Adiós al 7º de Línea".


El municipio local nos presentaba un colorido espectáculo que encantó especialmente a las mujeres del grupo.


En la escalinata frente a la iglesia podemos ver a algunos participantes del Rally, vestidos con la chaqueta y sombrero (quepí) hechos para la ocasión.


El presidente de la Asociación local, Frano Atlagich nos recibía con su esposa. Partíamos en caravana hacia el morro.


En ese lugar, y junto a los vehículos locales, hicimos una ceremonia simbólica donde se entregaron recuerdos para todos los participantes. Una foto panorámica con Arica de fondo.
Antes de almorzar visitamos -invitados por los cacharreros locales- la ruta de la aceituna. La invitación era también a un festín donde compartimos hasta entrada la tarde. Aquí vemos a Norbert, que ya a esa hora se atrevía a pronunciar discursos en ¡castellano!

Los últimos en irnos nos sacamos una foto grupal con los amigos de los "Cinco Ases".

A última hora cargamos los autos en ramplas para su regreso a Santiago y Concepción.


Otra aventura concluía, nosotros volveríamos a la mañana siguiente en avión a la capital, unos con más sueño que otros.
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